Es cierto que la vida de repente se vuelve monótona, pero también es verdad que de vez en cuando toma velocidad tipo montaña rusa. Por ahí leía a alguien que escribió que distingues entre lugareños y turistas por la dirección en que cada uno de éstos está mirando: al suelo o al cielo... claro que él lo dice de otra forma, pero así lo entendí yo. Y sí, tiene mucha razón porque durante los últimos tiempos había dejado mi condición de turista de la vida y me había conformado con ser habitante solamente. Con esto me aseguré tranquilidad y cero giros, subidas o bajadas bruscas... pero perdí la posibilidad de acceder a la emoción de la velocidad y el vértigo, que también valen la pena.
Pero esta semana que termina ya.... ufff...
